sábado, 27 de diciembre de 2008

lo que perdí

un gran vacío atormenta mi alma, hoy estás tan lejos... por mí culpa, por mí maldita culpa!!!

eras a quien podía volver la vista, quizá idealizada mujer, MI IDEALIZADA MUJER... pero ya no!!!

me encargue de esparcir mi veneno ponzoñoso a tu alrededor, de confundir tu amistad con amor, maldito deseo mortal!!!

siento como nadie estas letras, este sentimiento, esta zozobra en mi interior, de haberte confundido... pero cómo no confundirte si eres perfecta???... al menos lo eres para mí!!!

pero quien soy???... un triste idealizador, que idealizó tus buenos gestos, que idealizó tu amistad... lo siento tanto...

lunes, 8 de diciembre de 2008

hace 23 años

seguramente una de las razones de su hastío casi innato e instintivo, debe ser el hecho que nació un lunes por la tarde.

hace 23 años, un lunes 14 de octubre, nacía en la Clínica De La Mujer de esta gris ciudad, un número más, una estadística, un código de 10 dígitos; nacía Mauricio; ¡otro desgraciado!.

tomando en cuenta los hijos vivos, fue el tercero, y tomando en cuenta los abortos, fue el quinto; aunque años después envidiaría a aquellos dos que deben ser hoy ángeles.

sin mayores recuerdos de una infancia, supongamos feliz, no existen registros en su memoria de tales tiempos, tan solo imágenes cortas, superpuestas, flashes a su razón.

sin pena ni gloria, hijo de una familia pequeña burguesa, de clase media, raspando abajo, preparado en instituciones estatales de destrucción de la individualidad. Sus mayores logros, un par de cintas inútiles de excelencia académica, y diplomas olvidados en armarios debajo de zapatos y demás cartones; y su alma muerta, como muerto se sabe su deseo de ver de nuevo el sol.

sábado, 6 de diciembre de 2008

en las nubes

hallar mi espíritu en la inmensidad
abro los ojos, cuatro paredes han de limitarme,
nuevamente vuelo en la oscuridad
carraspea mi garganta,
sin dolor, entre las nubes
no importa, soy yo solo
y la eternidad...

viernes, 5 de diciembre de 2008

sueños

si pudiera vivir eternamente anestesiado, conectado al amargo sabor del licor, ininterrumpidamente, adormecido, serenamente absurdo e inconsciente.

nuevamente caigo en cuenta de mi verdad, auto condenado a la soledad; sin sentir querer alguno por quien dice quererme, asimilo el afecto como lástima, y asqueado me sumerjo en mi oscuridad.

como quisiera vivir eternamente ebrio, en la nube borrosa de una memoria transgredida, donde hallarme aliviado flotando en el vacío abismal de mi perturbación entonces calmada