sábado, 28 de marzo de 2009

mariscal

decadencia deprimente, donde encuentran sopor los comunes de la sociedad, embruteciendo sus sentidos en busca de un escape de sus miserables vidas; ocultos tras la máscara del bienestar, consumidos por dentro, anhelando al fin de semana, ciega salida a ese amargo y subconsciente tormento, factura eterna del capital y su status.

borrachos en las esquinas, amantes fugaces sobre las mesas, drogadictos, putas y rateros; rostros de barro, niños mendigantes de una moneda vendiendo cigarrillos y caramelos.

caprichoso mosaico reflejo de una sociedad dispar, afuera en las aceras la pobreza, puertas adentro de antros oscuros, un remedo burdo de felicidad en chucherías ennegrecidas por el humo.

un poco de alcohol, quizá un porro, una chica del momento, la música estridente, espejismo efímero, llegan las tres de la mañana, y la euforia va de picada, las calles se van vaciando, y sobre los ornamentales adoquines, dormidos entre cartones, habitantes del inframundo, ese que optamos por ignorar, como una botella más vacía, o una colilla aplastada, haciéndolos a un lado, como evitando contagiarnos de su inmundicia, o temiendo por nuestra seguridad, en el letargo confundiéndolos con potenciales ladrones, asesinos, violadores, etc, etc; ese es el precio de nuestra diversión.

y así, acaba una semana más, y esperamos en nuestros trabajos deprimentes, bajo el yugo de bestias que ayer ocuparon nuestro lugar, odiándolo todo, sin voluntad, aguardando ese rayo de luz negra, de un fin de semana en la Mariscal.

martes, 24 de marzo de 2009

tu ausencia



pierdo mi mirada en un firmamento pronto nocturno, esta noche, no encuentro estrella alguna, no te he visto ni te he hablado, me conformo con cerrar los ojos y ver dentro de mis párpados, impresos tus recuerdos.

martes, 3 de marzo de 2009

en mis brazos dormida

con los ojos cerrados, buscando ansioso en un movimiento tierno tus labios;
tu respiración tibia me va guiando,
siento la suavidad de tu boca
agonizo un momento, abriendo los ojos aún incrédulo
y entonces por una fracción de segundo te observo,
sabiendo que es verdad, no eres sueño
el tiempo a nuestro alrededor se detiene,
somos la noche, tu y yo,
son juntos nuestros labios

tus dedos se pasean entre mi cabello
y los míos presurosos van tras ellos
como queriendo apresarlos,
como apresarte en ese instante por siempre quiero

en la penumbra nos observamos, y en el brillo de tus ojos me ausento
susurras algo, te interrumpo... de nuevo te beso

te acomodas, y haces almohada mi cuello
te abrazo fuertemente,
y tu respiración te delata dormida
poso mis labios en tu frente
y sin darme cuenta
sueño contigo de nuevo
estoy también dormido