nuevamente caigo en cuenta de mi verdad, auto condenado a la soledad; sin sentir querer alguno por quien dice quererme, asimilo el afecto como lástima, y asqueado me sumerjo en mi oscuridad.
como quisiera vivir eternamente ebrio, en la nube borrosa de una memoria transgredida, donde hallarme aliviado flotando en el vacío abismal de mi perturbación entonces calmada
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