y de mi no quedaron ni cenizas... verdad?
solo el tizne de una llama helada en mi pecho,
profunda, hiriente; constante
pero no te preocupes, -cómo si te preocupase mi suerte-
cada vez más de piedra, me voy convirtiendo
y graZias, así seré menos ingenuo...
3 comentarios:
Nunca sabremos si ese despertar vale la pena, pero sucede... e inevitablemente nos cambia... asi que solo queda dar las gracias.
Me gusto leerte
esta bacano el lugar, saludos desde el mas alla
vales verga
Publicar un comentario