me entregué al desenfreno, sumido en humo y vapores, licor y perfumes baratos, buscando sopor en labios desconocidos, hallando vacío cada vez más y más infinito.
cavilé en tiempos pasados amargamente, añorando inútilmente en lo ya vivido, dejándome fuera de control en una autopista de excesos.
aturdido, triste y desolado, busqué incesante respuestas, cayendo cada vez, más y más bajo, alejándome de una luz lánguida y a cada caída más distante.
conversé con mis más profundos miedos, en un estado extremo canabinoide, olvidando hoy día, cuales fueron los acuerdos que con ellos hice, para dejar de sentir esta corrupta voluntad de negarme a la felicidad, de negarme a buscarte.
inciertamente, caminé sin quererlo, sobre las huellas de la paz mental y la sabiduría del camuflado silencio entre líneas de hirientes ruidos, estuve por instantes en el más alto punto del firmamento, mirando soberbio al infeliz resto del mundo que hormigueaba bajo de mí, en una interminable lucha por hallarse a si mismos, que termina por lo general, en el no reconocerse ni frente a un espejo.
hoy me llama nuevamente y es más fuerte, allá en el horizonte me aguarda el palacio de la sabiduría, cuya única puerta de entrada, esta tras la senda del irresponsable exceso...
"la senda del exceso te conduce al palacio de la sabiduría"
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